terror en spring valley

miércoles, setiembre 19, 2007

Corríamos asustados bajo una lluvia torrencial camino a casa de regreso de la iglesia. Aquella noche había sido una noche larga. Recuerdo el dolor de aquellas personas que daban el último adiós al señor Hawk. Familiares, amigos, esposa, hijos y la comunidad entera había sabido de su desaparición hacía dos semanas. El señor Hawk dejó su casa a mediodía un sábado sin avisar a dónde iba, y hoy habían hallado su cuerpo tras muchas pesquisas y exploraciones a las zonas forestales alrededor del pueblo. Había muerto al parecer por asfixia. No se supo exactamente en qué circunstancias y por qué el señor Hawk había muerto, pero la impotencia de verlo allí dentro del ataúd de seguro fue lo más punzante aquella noche y no tanto las razones que desconocíamos.

Todo el pueblo estaba consternado. Jamás había habido algo como un asesinato en Spring Valley. Y nadie podía hallar un sospechoso entre los miembros de nuestra comunidad que habían vivido por tantos años unos con otros. Jamás se hubiera podido imaginar que uno de los miembros mataría a otro o lo haría perder la vida por negligencia.

Nosotros dos andábamos hacia nuestra casa en las afueras de la ciudad. Nuestro sacrificio por mostrarnos solidarios con la familia Hawk estaba convirtiéndose en un sacrificio grande debido a la lluvia tan fuerte que nos estaba calando de frío hasta los huesos. Nuestros abrigos de paño negro se hacían cada vez más pesados.

Él estaba igual de consternado o más que yo. No había dicho ni una palabra después que hubimos salido de la iglesia. Su rostro reflejaba la preocupación de ver a alguien cercano caer ante la muerte. Y me cogió fuerte del brazo hacia su lado como quien teme que algo le será arrebatado.

En medio de la lluvia y el vapor nebuloso que se levantaba desde el suelo hacia la oscuridad de la noche seguíamos un sendero que él tomó como atajo. Yo jamás había ido por allí y tampoco conocía aquel sendero. Él sólo lo usaba para ir al pueblo a caballo cuando había que llegar urgentemente. Pero solo a caballo porque era un sendero angosto y la vegetación no permitía el paso de una carreta entera. La premura por llegar al hogar y quitarnos esa ropa empapada y poner leña al fuego y calentarnos nos volvió impacientes al estar caminando.

Casi nos perdimos totalmente en la oscuridad pero él se guió de las estrellas. Había andado por aquellos lugares muchas veces. Avistamos la casa y la lluvia arreciaba más. Parecía que el cielo se iba a caer.

Él subió por las escaleras hasta la puerta. Pero antes de que abriera el umbral una figura desconocida para mí lo tomó y lo inmovilizó.

-Harper. ¡Sí! ¡Eres tú!- La voz de aquel hombre era una voz gangosa. Su manera de hablar no era nada común a lo que yo había estado acostumbrada. Todo pasó tan rápido que no tuve tiempo de pensar en nada más que en los niños ahí dentro y grité de la impresión.

El hombre a quien la oscuridad encubría el rostro me miró inmediatamente y sujetó con más fuerza su cuerpo.

-¿Con que ella es tuya eh Harper? Has tenido una vida muy bella a comparación de la mía. Tienes una casa y una familia por lo visto.- siempre con su voz gangosa y su cuerpo se movía como si le doliera cada músculo y cada nervio. De una manera casi animal.

-Tú y tu mujer vienen conmigo, tenemos que ponernos a cuenta tú y yo- Y lo arrastró muy fácilmente. Pude darme cuenta que no era un simple hombre sino un gigante. Con casi dos metros de altura había estado encorvado casi todo el tiempo y su cuerpo encogido había dado la apariencia de que era obeso, pero a la luz de las estrellas y derecho él tenía la fuerza de un caballo denotada en sus brazos, piernas y torso.

-No quiero perder mucho de mi tiempo. Estuve esperando por Hawk y por ti hace muchos años. No me esperaban volver a ver ¿no es cierto?- Y una risa gutural y profunda se oyó entre las ramas de los árboles y el aleteo de las aves la siguió.

-Déjame que te recuerde que tú y Hawk fueron los que me robaron la vida. Ya de nada vale la pena hablar. Ni vale la pena vivir. Sólo me tiene con vida esta venganza que he guardado por tantos años. Sólo tú eres culpable y sólo tú pagarás- El hombre entonces lo levantó y lo ató hábilmente a un tronco enorme rodeándolo con sus enormes brazos fácilmente.

-Ella sólo verá lo que te haré y no le haré nada a menos que hable- volteó a verme a los ojos y pude ver la cuenca vacía del lado derecho roja de la ira. Fue una visión horrorosa que no pude borrar de mi mente. Me quedé a un lado inmóvil no queriendo abandonarlo pero al mismo tiempo impotente de saber que no podía hacer nada. Estábamos a 30 minutos de camino y aunque yo corriera él me alcanzaría y no mostraría piedad conmigo. Lo veía en su ojo.

-Harper, tu muerte me librará de la misión que he cargado por tanto tiempo. Y es mejor que no hables, porque llevas en la frente la marca que dice culpable.

Al instante sacó un cuchillo de su manga. Una enorme hoja filuda reflejó en la noche un haz de luz que cortaba lo negro de la maldad aquella. Lo cogió de la nuca y él dejó escapar un quejido. Entonces le cortó una oreja. Aquello fue demasiado para mí. La sangre era algo tan fuerte que el olor se impregnó en todo nuestro alrededor. Lloré desconsoladamente y supe que aquello era el fin. El fin de mi vida y el fin de él. Le cortó la otra oreja en medio de gritos de dolor.

Yo ya no pude mirar más. No quería observar nada más. Sólo quise morirme y escapar de todo eso.

-Harper, tu sufrimiento nunca podrá compensar todo el tiempo que sufrí yo apartado de mi vida. La vida que tú me robaste. Por eso ahora te daré una muerte rápida- Mi corazón se enfrió y los latidos que casi se desprendían de mi pecho se detuvieron. Pude escuchar la hoja penetrando su pecho y un suspiro ahogado cortó el silencio de mi mente.

-Ahora es tu turno- El hombre se acercó a mí y me tomó el rostro con una mano. –Tú no morirás pero serás el saldo de diferencia entre mí y Harper- y la hoja me señaló el suelo a un costado de él que yacía muerto. Vi dos fardos allí y me dijo –Eres libre- Entonces se fue.

Me acerqué a los fardos y encontré a los niños ambos con las cabezas arrancadas de sus cuellos y sus ojos fuera de sus cuencas. Cortados a la mitad por el vientre y atravesado todo con un palo para mantener aquella horripilante imagen unida.

Con un grito me desperté. Los truenos y relámpagos ahí fuera azotaban el suelo bajo el cielo. A mi lado estaba él y no se llamaba Harper. Al final pude escapar de aquel retrato de la maldad. Pero el miedo de que viniera por mí siguió ahí. Porque yo sabía que él buscaba venganza. Y no me ha encontrado aún. Pero debo velar porque algún día lo hará, y cuando me encuentre, la pesadilla se hará realidad.


Universe Lover
-dzargok-
Sé el cambio que quieres ver en el mundo.
-Mahatma Gandhi-(frase del mes)

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

wiiiiiiiii graaxiass amiooo!! ojaal apruebe con too lo del bimestre!! wiiiiiiiii t pasast ! tkm amio ia stamos alando =D!!

Anónimo dijo...

MUY BIEN !! pero te digo que me encanto esta parte!! "Sé el cambio que quieres ver en el mundo"....TU YA LO ESTAS PONIENDO EN PRACTICA. Lo veo. Asi es.

Anónimo dijo...

Muy bueno, el terror es más crudo que el Exorcista, jeje. La imaginación abunda. Me gustaron hasta los nombres, suenan a historia de suspenso con asesinatos, recontra bien hecho, sigue así Maestro. Cuidate

Anónimo dijo...

jojo solo io puedo copiar todo XD para mi tarea d literatura que tan amablemente me hizo mi amigo el deivid :D! wiii =)!! XD

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